Por: ACHO
Los límites permisibles de exposición ocupacional representan una de las herramientas más influyentes en la protección de la salud de los trabajadores y en la consolidación de la higiene industrial como disciplina científica. Su desarrollo no ha sido lineal ni homogéneo, sino el resultado de procesos históricos, avances científicos, presiones sociales y decisiones técnicas adoptadas por distintas entidades a nivel internacional. Este artículo presenta un análisis integral de la evolución de los límites de exposición ocupacional desde sus orígenes históricos hasta los modelos contemporáneos, describiendo cómo y por qué surgieron diferentes organismos generadores de límites. Posteriormente, se profundiza en los Threshold Limit Values (TLV®) y los Biological Exposure Indices (BEI®) de la American Conference of Governmental Industrial Hygienists (ACGIH), explicando sus objetivos, tipologías, fundamentos científicos y alcances prácticos dentro de la gestión del riesgo ocupacional.
Introducción
La necesidad de establecer límites a la exposición de los trabajadores frente a agentes peligrosos surge como respuesta a los efectos adversos observados durante el desarrollo de actividades productivas. Desde intoxicaciones agudas hasta enfermedades crónicas de larga latencia, la historia del trabajo industrial ha evidenciado que la ausencia de criterios técnicos claros conduce inevitablemente al deterioro de la salud laboral. En este contexto, los límites permisibles de exposición se consolidaron como referencias cuantitativas orientadas a prevenir daños, optimizar decisiones preventivas y estandarizar criterios de evaluación.
Lejos de ser valores universales e inmutables, los límites permisibles reflejan el estado del conocimiento científico y las prioridades de protección vigentes en cada época. Comprender su origen y evolución resulta esencial para interpretar correctamente su aplicación actual.
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Orígenes históricos de los límites de exposición ocupacional
Los primeros antecedentes de la relación entre trabajo y enfermedad se remontan a la antigüedad; sin embargo, fue con Bernardino Ramazzini, a inicios del siglo XVIII, cuando se sistematizó por primera vez la observación de enfermedades asociadas a oficios específicos. En esta etapa, el enfoque era descriptivo y cualitativo, sin referencias numéricas que permitieran definir niveles aceptables de exposición.
Con la Revolución Industrial, la intensificación del uso de sustancias químicas y la mecanización de procesos generaron exposiciones sin precedentes. Las decisiones sobre aceptabilidad del riesgo se basaban principalmente en la tolerancia aparente del trabajador, la ausencia de síntomas inmediatos y la continuidad de la producción.
A comienzos del siglo XX, y especialmente tras la Primera Guerra Mundial, comenzaron a desarrollarse los primeros valores cuantitativos conocidos como Maximum Allowable Concentrations (MAC). Estos límites tenían un carácter eminentemente práctico y buscaban evitar efectos agudos evidentes, más que prevenir daños crónicos o subclínicos.
Estos primeros valores se establecieron de manera fragmentada por instituciones académicas, organismos gubernamentales y asociaciones profesionales, sentando las bases para sistemas más estructurados.
A medida que la higiene industrial se consolidó como disciplina, diferentes entidades comenzaron a proponer límites de exposición con enfoques y objetivos particulares. Entre las más relevantes se encuentran:
· Organismos gubernamentales, orientados al cumplimiento legal y a la viabilidad regulatoria.
· Instituciones de investigación, enfocadas en la protección de la salud basada en evidencia científica.
· Asociaciones profesionales, cuyo objetivo principal ha sido proporcionar guías técnicas para la práctica especializada.
Esta diversidad explica por qué, para una misma sustancia, pueden coexistir múltiples límites con distintos niveles de severidad.
Los límites regulatorios suelen incorporar consideraciones económicas, tecnológicas y políticas, lo que con frecuencia resulta en valores menos restrictivos y con menor frecuencia de actualización. En contraste, los límites técnicos, como los TLV´s & BEI´s®, se caracterizan por su enfoque preventivo y su actualización continua conforme avanza el conocimiento científico.
Los TLV® y BEI® de la ACGIH
La American Conference of Governmental Industrial Hygienists fue fundada en 1938 como una organización científica independiente, con el objetivo de promover la protección de la salud de los trabajadores mediante el avance del conocimiento en higiene industrial. En este contexto surgieron los Threshold Limit Values (TLV®) y, posteriormente, los Biological Exposure Indices (BEI®).
Los TLV® son concentraciones de agentes químicos o niveles de agentes físicos a los cuales la mayoría de los trabajadores pueden estar expuestos de forma repetida sin experimentar efectos adversos apreciables en la salud. Sus objetivos principales son:
· Servir como guías técnicas para la evaluación de exposiciones.
· Facilitar la toma de decisiones preventivas.
· Apoyar el diseño y la priorización de controles de riesgo.
Es fundamental destacar que los TLV´s® no constituyen límites legales ni garantías absolutas de seguridad.
La ACGIH reconoce diferentes categorías de TLV´s® para reflejar patrones de exposición específicos:
· TLV–TWA: promedio ponderado en el tiempo para una jornada laboral estándar.
· TLV–STEL: límite para exposiciones de corta duración.
· TLV–C: valor techo que no debe excederse en ningún momento.
Estas categorías incorporan de manera explícita los conceptos de dosis, tiempo y picos de exposición.
Los BEI´s® complementan a los TLV´s® al establecer valores de referencia para la concentración de un agente químico, su metabolito o un indicador biológico de efecto en matrices biológicas como sangre u orina. Su objetivo es evaluar la dosis interna absorbida por el trabajador, integrando todas las vías de exposición.
Fundamentos científicos de los límites permisibles
Los límites permisibles modernos se apoyan en múltiples disciplinas, entre ellas:
· Toxicología experimental y humana.
· Epidemiología ocupacional.
· Modelos dosis–respuesta.
· Evaluación de la variabilidad y la incertidumbre.
Estos fundamentos explican la tendencia histórica a la reducción progresiva de muchos límites, a medida que se identifican efectos adversos a concentraciones cada vez más bajas. Los límites permisibles no buscan definir una frontera absoluta entre lo seguro y lo peligroso, sino:
· Orientar la gestión preventiva del riesgo.
· Priorizar acciones de control y mejora.
· Servir como referencia para la evaluación técnica de exposiciones.
Su correcta aplicación requiere juicio profesional, conocimiento del contexto laboral y comprensión de sus limitaciones.
Cada año la ACGIH implementa revisiones en su colección de Threshold Limit Values (TLV®) y Biological Exposure Indices (BEI®) como parte de un proceso científico continuo que responde a nueva evidencia toxicológica y epidemiológica, avances metodológicos en medición y monitoreo, y a la identificación de riesgos emergentes en entornos laborales. Estas actualizaciones se originan en el Notice of Intended Changes (NIC), donde se presentan propuestas de nuevos valores, ajustes de valores existentes, o la inclusión de sustancias y agentes que antes no contaban con recomendación técnica; luego de periodos de comentario y deliberación por los comités científicos, muchas de estas propuestas son adoptadas y publicadas en las ediciones anuales de los TLV® & BEI®. El propósito de este ciclo anual es asegurar que los límites reflejen el mejor conocimiento disponible para proteger la salud ocupacional, al incorporar datos recientes sobre relaciones dosis-respuesta, efectos críticos sobre sistemas biológicos y vías de exposición relevantes, sin considerar aspectos económicos o de factibilidad técnica en su derivación.
Para el año 2026, los cambios de mayor relevancia adoptados por la ACGIH incluyen la incorporación de nuevos TLV´s® para múltiples sustancias químicas como 1,4-dioxano, ciclohexanol, limoneno y compuestos solubles de molibdeno, junto con actualizaciones a límites existentes para anilina, 1,4-dicloro-2-buteno, etil butil cetona y o-toluidina, reflejando preocupaciones sobre carcinogenicidad, efectos respiratorios y exposición dérmica. También se adoptaron nuevos BEI´s® para n-heptano y nicotina y se iactualizaron agentes físicos como campos magnéticos estáticos y vibración de cuerpo entero dentro de los TLV´s® de agentes físicos para 2026. Estas modificaciones fortalecen la orientación técnica para evaluar y controlar exposiciones complejas en el lugar de trabajo, señalando un énfasis creciente en riesgos sistémicos, exposición combinada y agentes hasta ahora menos regulados científicamente
Conclusiones
La historia de los límites permisibles de exposición ocupacional evidencia una transición desde enfoques empíricos y reactivos hacia modelos preventivos basados en ciencia sólida y actualización continua. Los TLV® y BEI® de la ACGIH representan una expresión madura de esta evolución, ofreciendo herramientas técnicas esenciales para la higiene industrial moderna. Su comprensión histórica y conceptual fortalece la capacidad de los profesionales para gestionar de manera eficaz y responsable los riesgos derivados de la exposición ocupacional.
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