Estamos en una época en donde es normal imaginar que la IA va a reemplazar nuestro trabajo. Imagina que llegas a tu trabajo un lunes cualquiera…

Abres tu computador y descubres que una herramienta de inteligencia artificial ya puede hacer una parte importante de lo que haces.

No necesariamente todo, pero sí algunas de las tareas por las que te contrataron. La pregunta es incómoda: 

¿Cuánto tiempo tardaría tu trabajo en cambiar si esa herramienta se vuelve cada vez mejor?

Hace algunos años, hablar de una IA capaz de escribir, diseñar, programar, analizar información o mantener una conversación compleja parecía ciencia ficción.

Hoy, muchas de esas herramientas ya están sobre nuestros escritorios. Y el cambio podría estar ocurriendo más rápido de lo que pensamos.

Una posibilidad que vale la pena mirar de frente

Daniel Kokotajlo, investigador y exintegrante de OpenAI, es una de las personas detrás del proyecto AI 2027, un escenario que intenta imaginar cómo podría desarrollarse la inteligencia artificial si su avance continúa acelerándose.

El escenario no pretende ser una predicción exacta. Es una hipótesis sobre una posibilidad: sistemas de IA cada vez más capaces, capaces de realizar tareas complejas y de contribuir incluso al desarrollo de nuevas generaciones de IA.

Puede que sus fechas no se cumplan.

Puede que el escenario sea demasiado acelerado.

Pero plantea una pregunta difícil de ignorar:

¿Y si estamos calculando la velocidad del cambio con base en el mundo que conocíamos, y no en el que está empezando a construirse?

El cambio no empieza cuando desaparece un empleo

Cuando hablamos de inteligencia artificial, la conversación suele reducirse a una pregunta:

“¿La IA va a quitarnos el trabajo?”

Pero quizá esa no sea la única pregunta importante.

La Organización Internacional del Trabajo estima que uno de cada cuatro trabajadores en el mundo está en una ocupación con algún grado de exposición a la IA generativa. Sin embargo, su conclusión es más matizada: para la mayoría de los empleos, el resultado más probable es la transformación de las tareas, no la desaparición completa del puesto.

Y eso también puede cambiarlo todo.

Tu cargo puede seguir existiendo.

Pero las tareas que realizas, las habilidades que necesitas y la forma en que demuestras tu valor pueden ser completamente diferentes.

El futuro del trabajo no necesariamente llegará con una carta de despido.

Quizá llegue primero con una pregunta:

“¿Sabes trabajar con esta nueva herramienta?”

La verdadera amenaza podría ser no adaptarnos

El Foro Económico Mundial advierte que la inteligencia artificial y otras transformaciones tecnológicas están acelerando cambios en los empleos y las habilidades que necesitarán las organizaciones entre 2025 y 2030.

Entonces, tal vez el riesgo no sea únicamente que la IA haga nuestro trabajo.

También existe el riesgo de seguir preparándonos para un trabajo que está dejando de ser el mismo.

Porque mientras algunas personas esperan a tener certezas, otras ya están experimentando.

Aprenden.

Prueban.

Se equivocan.

Descubren cómo utilizar la tecnología para hacer mejor su trabajo.

Y cuando el cambio se vuelve inevitable, no empiezan desde cero.

Entonces, ¿debemos tener miedo?

Probablemente no se trata de vivir con miedo.

Pero tampoco de mirar hacia otro lado.

La inteligencia artificial puede aumentar la productividad, crear nuevas oportunidades y contribuir incluso a mejorar la seguridad y la salud en el trabajo. Al mismo tiempo, su incorporación plantea desafíos relacionados con habilidades, organización del trabajo y desigualdades en el acceso a la tecnología.

Por eso, quizá necesitamos dejar de preguntarnos únicamente cuándo llegará el cambio.

Porque ya está aquí.

La pregunta ahora es otra:

¿Estamos prestando suficiente atención para entender cómo cambiará nuestro trabajo antes de que tengamos que correr para alcanzarlo?

El futuro del trabajo también se construye en las conversaciones

Nadie tiene todas las respuestas sobre lo que ocurrirá con la inteligencia artificial.

Y quizá esa sea precisamente la razón para empezar a hablar de ello.

Escuchar otras perspectivas.

Cuestionar lo que creemos saber.

Entender los nuevos riesgos y oportunidades.

Y prepararnos para un mundo laboral que está cambiando mientras lo vivimos.

La 32ª Semana de la Salud Ocupacional será un espacio para conversar sobre los retos que están transformando el trabajo, conocer nuevas perspectivas y reflexionar sobre cómo podemos prepararnos para lo que viene.

Porque esperar a que el futuro llegue para empezar a entenderlo puede ser una estrategia demasiado arriesgada.

La pregunta no es si el trabajo cambiará.

La pregunta es: 

¿Qué estás haciendo hoy para no quedarte atrás? ¿Harás parte de estas conversaciones?

Conoce la programación académica y las diferentes opciones de participación en la PÁGINA OFICIAL del evento. 

El futuro del trabajo ya está cambiando. La conversación también ya empezó.